dijo hola y adiós,
y, el portazo, sonó
como un signo de interrogación,
sospecho que, así,
se vengaba, a través del olvido,
cupido de mi.
no pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario